Mi primer negocio con 0 euros

Primer negocio con cero euros y muchas ganas de cambiar de trabajo. Eso seguía siendo lo que me impulsaba.

Tras perder la motivación de prepararme para obtener la plaza de funcionario de la Administración de justicia, empecé a valorar montar un negocio, aunque no tenía claro cuál.

Estaba trabajando en la cantera de albero y seguía con la idea de marcharme de allí. Las ganas de abandonar ese trabajo no se me quitaban de la cabeza.

Llevaba tiempo hablando en el gimnasio con un amiguete que tenía un Videoclub. Se trataba de una tienda donde podías alquilar películas, durante unos días, para verlas y luego las devolvías. Ya es raro, o casi imposible, encontrar alguno de estos establecimientos.

Me dijo que estaba valorando trasladarlo de sitio pues estaba en una zona no muy buena para ese tipo de negocio. Hablé con él por si le interesaba un socio para ayudarle y repartir la carga de trabajo. Y así comencé a montar mi primer negocio desde cero euros.

Como yo no conocía el sector y no tenía ni idea de películas y cine (cosa que no ha cambiado mucho desde entonces) negocié con él lo que yo aportaría al negocio.

Yo no quería poner aún dinero, así que convine con él que me encargaría del montaje completo de todo el videoclub nuevo y no pondría dinero por ahora. Puse tiempo y trabajo en vez de dinero.

Tenía el videoclub en una zona «floja» de Sevilla Este (idea que yo no compartía, pero como se quería marchar, yo no entré en discordia). Comenzamos por localizar una buena zona aunque fuese en otro municipio. Buscábamos que tuviera mucho transito de personas y de clase media.

Tras visitar varios municipios, nos decidimos por Mairena del Aljarafe. Recuerdo que estaba en la calle Juan de Austria 11.

Me encargué de la parte más importante de la mudanza. Pinté el local, revisé y reparé la instalación eléctrica, monté las estanterías. Busqué la empresa que nos preparó el vinilo con el nuevo logo. Arreglé el «papeleo» con el ayuntamiento. Prácticamente todo.

El Videclub lo llamamos Odyssea. No es que nos costara mucho esfuerzo montarlo, si no que nos gustó el nombre, simplemente.

Tenía muchas ganas de que funcionara bien el videoclub. Podría conseguir irme de la empresa en la que no quería estar desde hace tiempo.

Empezamos muy bien. Se hicieron muchos socios las dos primeras semanas y empezamos a alquilar desde el primer día. Luego el volumen de altas de socios al día se fue estabilizando, como es normal, pero siempre alquilábamos mucho.

Con mi parte de la facturación del primer mes empecé a pagarle a mi socio mi 50% del negocio que habíamos convenido después de restar mi trabajo y tiempo invertido. Y así fue durante unos tres meses.

Mi socio no tenía un segundo trabajo como lo tenía yo, así que convenimos que, de lunes a viernes, él estaría por las mañanas y abriría por la tarde hasta que yo llegase a las 19:00 y el podría marcharse. Yo estaría hasta el cierre.

Los fines de semana, él abriría los sábados por la mañana. Yo abriría la tarde de los sábados hasta cierre. Él se incorporaba el sábado a eso de las 19:30 que aumentaba el trabajo. El domingo abría yo por la mañana y por la tarde y él se incorporaba a eso de la 19:30 hasta cierre.

Te cuento el horario para ponerte en contexto. A todo lo anterior tienes que añadirle que yo trabajaba en la cantera de albero de 8 a 13:30 – 15:00 a 18:30 y sábados de 8 a 13:30. ¡Exacto! No paraba de currar. Mi semana de trabajo era de unas 80 horas aproximadamente. Pero lo que no te vas a creer era que cuando llegaba a Alcalá a las 22:30, me iba al gimnasio hasta las 23:00 o 23:15. Para despejarme.

Las ganas que tenía de abandonar la cantera siempre me hacían seguir luchando por muy duro que pareciera. No soy perfecto ni el mejor, pero siempre he tenido una fuerte convicción sobre esfuerzo-resultado. También creo firmemente que «somos lo que hacemos y no lo que pensamos», aunque ahora sé que lo que pensamos nos da forma, así que cuidado con lo que piensas. Harás más o menos según que pensamientos metas en tu cabeza. Entraré en más detalle en estas cuestiones cuando termine de contarte mi trayectoria.

A los tres meses de comenzar en el videoclub, a mi socio le salió trabajo de administrativo en una empresa de cobros de morosos. Él quería aceptar el trabajo y yo no pude negarme pues yo era el primero que compaginaba dos trabajos. Decidimos buscar a alguien para las horas que no estábamos en el videoclub.

Comenzó a trabajar con nosotros una chica que vivía en el bloque de al lado del videoclub. Cambiamos el horario de trabajo en el videoclub para él y para mí. El iba a partir de las 19:00 los lunes y miércoles y yo los martes y jueves. El viernes tarde los dos y los fines de semana los fuimos alternando. Uno lo hacía él y otro yo.

Tras los primeros tres meses a mi socio ya no le gustaba la idea de que le pagara poco a poco y quiso que le pagase lo que faltaba. Me dijo que necesitaba el dinero. Yo creía -y aún lo pienso- que esa decisión estaba influenciada por su trabajo en la empresa de cobros de morosos, ya que veía muchos casos problemáticos de gente desesperada porque otros no pagaban.

Tuve que solicitar un pequeño préstamo de unos 6000 €. Lo pagué poco a poco menos una pequeña cantidad final que me dejaron los abuelos, ya que el no me pagó. Te explico.

A partir de los 8 meses empecé a ver cosas que me chocaban un poco. Por ejemplo, había días que la gente me decía: ¡Ayer cerrasteis tarde! Pasé a las 11:30 y vi la puerta abierta y la luz encendida. Yo me quedaba sin saber que contestar, pues había salido a las 22:00 o 22:15, como siempre. Hablaba con mi socio y me decía que había tenido que entrar a coger algo. Pero fueron demasiadas veces las que me dijeron que vieron el local abierto y encendido a horas que no tenía que estar.

Empezaron a desaparecer DVD´s, pero no porque la gente no los devolvieran, si no que simplemente no estaban. Ni la caratula en la estantería de fuera ni la caratula con el DVD en nuestro almacén.

La tapadera del váter empezó a aparecer con quemaduras negras.

Y un día vino una pareja de una zona conflictiva de Mairena, que eran muy buenos clientes, y me preguntó por el chaval que acababa de salir de la tienda. A mi me extraño, pero le respondí con total normalidad que era el hermano de mi socio. Esta pareja me dijo: ¡Cuidado con él que está mucho en mi barrio y con gente que no debería!

Como un fogonazo, se esclareció todo. Enlacé lo que estaba ocurriendo en solo un segundo. Él era el que estaba cogiendo los DVD´s que no encontrábamos, los estaba vendiendo en ese barrio chungo para comprar droga que luego se tomaba en el videoclub cuando no estábamos.

Hablé con mi socio para saber si lo sabía. Lo sabía y no me contó nada para no preocuparme, me dijo. Me cabreé mucho con mi socio y le exigí que le quitara la llave al hermano, que ni se le ocurriera aparecer por allí con él y que, por supuesto, debía de poner el dinero de los DVD´s que faltaban (cosa que nunca llegó a hacer).

Durante cuatro meses ni le vi el pelo. Por aquel entonces empecé a tomar clases de bailes latinos las tardes que libraba. Cosa que me enganchó.

La relación con mi socio se fue deteriorando sin perdernos el respeto pero la confianza estaba ya mermada. Yo había tomado la iniciativa en muchas cosas para que todo funcionase mejor. Él pasaba de todo, hasta de cambiar una simple bolsa de la papelera.

Llevaba tiempo diciéndole de cambiar de proveedor de películas porque el que teníamos siempre estaba intentando cobrarnos películas y DVD´s que no habíamos pedido o que no venían. Y estaba cansado de estar siempre de broncas con el comercial y que mi socio no me apoyara.

Al año de empezar este negocio decidí venderle mi parte a mi socio. Me agoté de la situación con él y el hermano había vuelto a aparecer por allí. También los bailes latinos me tenían enganchado y quería más tiempo libre. Acordamos un precio y empezó a pagármelo poco a poco todos los meses hasta que dejó de hacerlo. Me dejó 4000€ sin pagar y que nunca me devolvió.

Como dejó de pagarme, los abuelos me dejaron una pequeña cantidad de euros que me faltaban para pagar el préstamo (creo que no llegaban a 900€). Tengo que decir a mi favor, sin quitarles nunca mérito a los abuelos, que entregaba el sueldo de la cantera íntegro en casa y los abuelos me lo daban según yo les pedía. Así que fue como un adelanto de mi dinero o algo así.

En esta etapa aprendí mucho de emprender y de relaciones personales. Retomaré estos temas más adelante porque ahora toca mis años de «bailarín». Sé que te estarás riendo al imaginarte a tu padre bailando, jajaja. Yo también lo hubiera hecho.

Esta etapa que viene ahora te va a resultar divertida.

Nena, lo dejamos aquí por hoy. Te amo desde donde esté en este momento. Sé feliz y disfruta de cada segundo de tu vida.

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