Opositar es lo que se conoce como estudiar unos temarios específicos o no, dependiendo de la plaza de trabajo a la que se quiera acceder, para luego presentarte a unas pruebas e intentar conseguir un trabajo fijo de funcionario en la administración pública.
Esa idea me cautivó porque tenía la posibilidad de dejar mi trabajo garantizándome que no me dejarían parado y podría seguir ayudando a mis padres con el pago de la hipoteca de la nueva casa. La que te comenté en el otro post que compramos para que tus bisabuelos pudieran vivir con nosotros.
El problema era que no sabía cuales eran los primeros pasos para ser funcionario ni de qué quería trabajar en la administración, así que me dediqué a buscar un puesto que me cuadrara. Busqué todo tipos de trabajo y requisitos para el acceso. La titulación exigible de la plaza de trabajo que buscaba debía ser como mucho bachiller, que era la que yo poseía. Tenía el inconveniente de que trabajaba de 8 a 18:30 todos los días y sábados de 8 a 13:30 así que tenía que ser un trabajo que no requiriera cursos específicos, pues no tenía tiempo para formarme y que los exámenes se realizaran en domingo y no entre semana.
Tras mucho buscar encontré Agente de la Administración de Justicia, (ahora denominado Cuerpo de Auxilio Judicial, te remito al artículo 470 de la ley orgánica del poder judicial). Cumplía con todo lo que necesitaba.
La función es de apoyo en los juzgados a nivel documental o realizando labores de citaciones en inmuebles, embargos y muchas otras funciones, pero te remito mejor al artículo 478 de la ley orgánica del poder judicial donde se explica cuales son sus competencias.
Me decidí a estudiarlo. Compré el temario para el Cuerpo de Auxilio Judicial, el libro de casos prácticos y el de test del temario y simulacros de exámenes que necesitaba en una academia del centro de Sevilla y empecé a estudiar a todas horas. Me llevé el libro de la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Andalucía al trabajo y en los huecos que tenía de 2 o 3 minutos me leía un artículo y empezaba a repetirlo luego en mi cabeza para memorizarlo. Cuando llegaba a casa a las 18:40, seguía estudiando hasta las 22:00.
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Luego compré una grabadora de cintas de casette donde me grababa leyendo los temas para luego escucharlos en la máquina. Me resultó muy efectivo pues ya no tenía que esperar a esas pequeñas paradas para coger el libro. Estaba en todo momento oyendo los temas. Te recomiendo que lo pruebes para cuando vas conduciendo, en el autobús, haciendo deporte o preparando la comida. Volveremos a hablar de estos momentos en los que tienes que hacer cosas pero puedes estar concentrada en otras.
Cuando te focalizas en un propósito y estás totalmente convencido de ello, no existen excusas y los obstáculos desaparecen. Solo tienes una idea en la mente y vas siempre a por ella. Ese era mi estado. Estaba muy motivado con la idea de poder conseguir marcharme de allí. Llevarme los libros al trabajo y leerlos muy poco a poco, no era excusa para no hacerlo. El tener poco tiempo tampoco era excusa.
En los momentos que me surgían dudas o me desmotivaba, pensaba en esos padres y madres de familia que después de llegar a casa tras una larga jornada de trabajo, tenían que cuidar de sus hijos. Aún así, sacaban tiempo para estudiar. Y es que deseaban lo mismo que yo e incluso con más ganas pues sus condiciones laborales eran mucho peores que las mías.
Siempre tenía en la cabeza que había muchísima gente con muchísimo menos tiempo y aún así estaban estudiando como podían y «cogiéndome» la delantera. Esta idea no me dejaba rendirme.
Estuve estudiando por mi cuenta los libros que había comprado sin parar, de lunes a domingo. Dedicándole todo el tiempo que podía y sin salir de casa los fines de semana.
A los 6 meses, me llamaron de la academia donde compré el temario para el Cuerpo de Auxilio Judicial, casos prácticos y test del temario y simulacros de exámenes. Se iba a abrir un grupo de estudio de 19:00 a 22:00 martes y jueves. Me apunté.
Tenía la posibilidad de que me explicaran todas las dudas que tenía y poder avanzar en el estudio. Me sentía genial. Pero no te voy a mentir, los martes y jueves empezaron a ser un poco estresantes. ¿El por qué? Porque trabajaba hasta las 18:30 en Alcalá de Guadaíra y tenía que llegar al centro de Sevilla a las 19:00. Hay unos 14 km de autovía en hora punta y el problema de aparcar el coche en el centro.
¿Cuál fue la solución más factible que encontré? Intentar salir a mi hora del trabajo. Coger el coche para Sevilla hasta el primer centro comercial que me encontraba en el camino y aparcar allí. Su parking era gratuito y cerraba tarde pues tenía salas de cine con sesiones hasta las 00:00. Allí cogía un autobús que me dejaba a 2 minutos andando de la academia. Al final siempre llegaba sobre las 19:10 o 19:15 pero era lo más rápido y práctico. Al terminar a las 22:00 mismo proceso pero del revés llegando a casa sobre las 23:00. Los martes y jueves eran agotadores.
Y llegó el día del examen tras un año y medio de estudio. Me presente en la universidad como una hora antes, creo que era de informática, no lo recuerdo exactamente. Estaba abarrotada de gente. No conseguí ver a nadie conocido así que me pasé como 3 horas sin hablar con nadie y muy desubicado. No estaba relativamente nervioso pues iba a ver qué tan difícil era el examen pues tenía la sensación de que me quedaba mucho por saber. Tardaron como una hora más de la hora a la que nos habían citado en nombrarnos a todos. Llamaban uno por uno para que nos identificásemos mostrando el DNI antes de entrar en el aula que nos tocaba. Imagínate, eramos cientos.
Salí del examen con la sensación de haber aprobado pero cuando publicaron las notas oficiales, no estaba aprobado. Me llevé un pequeño chasco, no te voy a mentir. Aunque iba con la idea de probar a ver qué tal salía el examen, el suspender siempre sienta mal cuando has estudiado y no sales con mala sensación del examen.
Tras el examen, el grupo de estudio de la academia se disolvió y aunque continué unos meses más estudiando lo que podía por mi cuenta, mi entusiasmo se fue apagando poco a poco y me desmotivé con este proyecto. No sería hasta unos 7 años más tarde cuando volvería a retomarlo. Pero durante esos años me pasaron muchas cosas que te contaré el próximo día.
De hecho, te contaré el primer negocio que monté con cero euros, recuérdamelo, ¿vale? jeje. Pensándolo bien, creo que lo siguiente que te contaré serán los primeros pasos para ser funcionaria que necesitas conocer. Por si te decides a tomar este camino.
Te ayudará a no perderte ninguna convocatoria de plazas de funcionario que publiquen.
¿Qué te parece? Bueno, pues lo dejamos aquí por hoy y a ver con qué me decido a empezar el próximo día.
Te amo desde donde esté en este momento nena. Cuídate muchísimo. Te quiero.