Hola nena, ¿qué tal te está yendo?
Hoy quiero hablarte de mi primera crisis existencial. Si, has leído bien, «primera» pues he tenido varias. Aunque esta primera fue leve no deja de ser importante. Todas son importantes, sobre todo en el momento que ocurren. Ya te contaré en otro post.
Si has ido leyendo este blog desde la primera entrada que hice, habrás observado que estoy llevando un orden en la línea cronológica de mis vivencias. He creído conveniente hacerlo así para que puedas ir haciéndote la idea de como ha ido evolucionando papá y también para que me sirva como guía a la hora de contarte mi historia. Recuerda que no llego ni a escritor aficionado y puede que notes que a veces mis ideas se mezclan un poco conforme te las cuentos. Ten paciencia con papá, jejeje. Siempre te escribo desde el corazón e intento que lo que te cuento te ayude en alguna faceta de tu vida.
Esta crisis existencial ocurrió con 15 años, estando en 2º de BUP, ¿el motivo? Los estudios. Expresamente con la asignatura de Física y Química. Ya sé lo que me vas a decir: ¿Una asignatura y te genera una crisis? Ahora te digo que no es motivo suficiente para ello pero ocurrió. Digamos que fue la gota que colmó el vaso. Y el contexto te lo plasmo rápido.
Falta aún de madurez, 15 años dedicados solamente al estudio, dudas en lo que deseaba estudiar, ganas de saber lo que era trabajar pues creía que era la solución y una asignatura que se me cruzó no por no ser capaz de aprobarla, sino por bloqueo. Lo mezclas todo, lo agitas y ¡boom! jajaja.
Se lo conté a los abuelos y me encerré en la idea de que no iba a ir más a las clases, que quería trabajar, que no quería terminar el curso ni el BUP. Falté dos días, creo recordar, o a lo mejor tres, quédate con la idea de que fueron pocos días. Costó que se me pasase pero regresé a clase. Terminé el curso aprobando todas las asignaturas menos dos, Inglés y Física y Química. Esta última la aprobé en septiembre.
Las crisis se superan siempre enfrentándose uno mismo a ellas con decisión y coraje. Aún recuerdo las palabras de la Abu para convencerme, jamás se me borraron de la cabeza. Me dijo: «En la vida hay obstáculos que tendrás que superar, ahora es una asignatura, y el cómo te enfrentes a ellos, marcará tu vida. Puedes rendirte o puedes demostrarte y demostrarle a esa profesora que tú eres más grande que una nota puesta en un folio de examen. Hasta que llegues a estudiar lo que deseas, tendrás que estudiar asignaturas que no te llamen la atención o incluso que no te valgan para nada. Pero esos son los obstáculos que hay que superar. En la vida, no hay exámenes de recuperación como en el instituto. Si te dan una segunda oportunidad, cógela y mejora la primera siempre. Y siempre es siempre. Termina el curso, que estás a finales del segundo trimestre, y el verano lo dedicas a pensar si matricularte en 3º de BUP».
La Abu no era filósofa ni tenía estudios superiores pero te ponía los pies en el suelo rápido y veloz, jejeje. Gracias a que le hice caso en ese momento y a aquella charla me encuentro donde estoy hoy. Si, donde estoy hoy pues todo tu pasado te da forma. ¿Quién sabe qué hubiera ocurrido? o ¿cómo sería este presente?
La resolución de problemas o crisis lo veo como niveles de madurez o niveles de capacidad resolutiva. Por ejemplo, cuando eres un niño y te dan un helado eres el más feliz del mundo. Imagina que se te cae al suelo, ahora lloras y estás tristes por no saber gestionar esa emoción de frustración y la situación. Si ponemos que ese niño está en un nivel 1 de gestión de crisis, una persona con 20 años está para ese problema, pongamos, en un nivel 10 pues sabrá como solucionarla sin causarle la menor frustración. Esto es lo que me ocurrió a mi. Tenía un problema en un momento en mi vida para el que no estaba preparado emocionalmente y no sabía como resolverlo. Podía haberme rendido y mirar para otro lado, o echarle valor e intentar solucionarlo superando los exámenes y acabando lo que me había comprometido a acabar. Ahora puedo decir que fue leve o muy leve y que me ayudó a crecer.
De eso se trata, de intentar crecer y madurar aprendiendo de todas tus vivencias y facetas de tu vida para que en los momentos de crisis que puedas llegar a vivir, pues llegarán, seguro que llegarán, los aceptes de la mejor manera posible, tengas herramientas emocionales e intelectuales para superarlos y salgas fortalecida y más sabia de todos ellos.
Bueno, pues hasta aquí esta primera crisis existencial de papá, que como ya te decía, no ha sido la única ni grave. Te voy a dejar un ratito y ahora vuelvo, ¿vale nena? Te amo desde donde esté en este momento. Disfruta y se feliz.