Bailando Salsa

En los veranos de finales de los años 80 el abuelo Manolo tenía relación con americanos de la base de Rota. Solía ir a un bar donde se reunían cuando salían de la base. Un día apareció con una radio Panasonic de cassette que le había comprado a uno de ellos. Este hombre le ragaló una cinta de música latina.

Por aquel entonces yo no sabía que aquello era música de salsa. Yo tendría unos 7 u 8 años y lo único que sabía era que me encantaba esa música. Estaba todo el día escuchando esa cinta. Ese verano pasó y dejé de escuchar esa música.

Te cuento ese detalle porque no fue hasta que empecé con las clases de salsa, con unos veintidós años más o menos, que no supe quién era el cantante de aquella cinta de música que escuche de pequeño todo el verano. Se trataba de El Gran Combo de Puerto Rico. A mi me resultó simpática la casualidad de volver a reencontrarme con aquella música de mi infancia.

Me apunté a clases de salsa en Alcalá las tardes que tenía libre en el videoclub que monté por 0 euros. El primer día que fui a apuntarme, me quedé a las clases de nivel básico, medio y avanzado. No es que fuera un «crak», pero era un ansioso de querer aprender. Sentía que se me iba a dar bien, al menos era mi percepción.

No falté a ninguna clase mientras estuve apuntado. Empecé a escuchar música de salsa constantemente. Me llevaba la música al trabajo para escucharla mientras trabajaba. Y en el coche por supuesto.

El estilo de salsa que enseñaban era Salsa Cubana. En poco tiempo pasé al grupo avanzado. Me preguntaron si estaba interesado en participar en un grupo que iban a crear para realizar una coreografía. Por supuesto acepté. Y ahí estaba yo participando en una coreografía de salsa con solo dos meses de clases.

En este grupo me hice muy amigo de Yohana y Rafa. Yohana era mi pareja de baile para la coreografía. Rafa también participaba en la coreografía pero con otra pareja.

Los fines de semana los pasaba yendo a bares de Sevilla donde se bailaba salsa toda la noche. Me lo pasaba genial.

La coreografía la hicimos en varios lugares, pero recuerdo bien una, por ser de las primeras veces que la bailábamos, en una asociación de baile de Marchena, pueblo que está a unos 50 km de Alcalá. Estuvo genial el ambiente que hubo allí y la fiesta.

Después de un tiempo, estas clases se fueron haciendo cada vez más aburridas, al menos era mi percepción. Dejamos de montar coreografías y algunos del grupo dejaron de ir a clase.

Viendo el panorama que estaba tomando las clases, yo también dejé de asistir. Empecé a tomar clases de salsa en Sevilla. Había ido conociendo gente que me recomendaron profesores muy buenos y me animé a ir a sus clases.

También me apunte a un curso de profesor de «Bailes de Salón» que impartían los sábados en el centro deportivo donde trabajaba Rafa. Él era monitor de actividades deportivas. Seguí manteniendo el contacto con él y Yohana, aunque entre semana los veía poco. La verdad es que el curso no era lo que me esperaba, pues tenía la idea que me formarían más en bailes latinos, pero no fue así. Aprendí foxtrot, vals, tango, paso doble, rock´n´roll y algo de bailes latino. Pero aproveché muchísimo lo que aprendí sobre la pedagogía de enseñar.

Al cabo de un tiempo, Yohana me contó que la habían llamado de una academia de baile de Alcalá para pedirle que diera clases de salsa. Quiso contar conmigo para impartirlas juntos y yo dije que sí.

Empezamos a dar clases de bailes latinos a un grupo de quince personas. La Abu también se apuntó. Nos lo pasábamos genial martes y jueves por las tardes. Estuvimos dando clases como cuatro o cinco meses hasta que las dueñas de la academia dejaron de ofrecer bailes latinos. Es verdad que nunca llegaron a ser más de veinte alumnos y entiendo que no fuera rentable.

Yo continué con el trabajo de maquinista en la cantera, las clases de salsa en Sevilla y el gimnasio. ¡Ah!, y preparando la documentación para empezar una nueva formación. Te lo cuento en el siguiente post.

De esta etapa me quedo con la cantidad de gente que conocí en tan poco tiempo, lo que me divertí aprendiendo a bailar y la de noches que pasé bailando hasta las tantas de la madrugada.

Seguimos en otro momento, nena. Te amo desde donde esté en este momento. Cuídate y arriésgate a ser muy feliz.

Mi primer negocio con 0 euros

Primer negocio con cero euros y muchas ganas de cambiar de trabajo. Eso seguía siendo lo que me impulsaba.

Tras perder la motivación de prepararme para obtener la plaza de funcionario de la Administración de justicia, empecé a valorar montar un negocio, aunque no tenía claro cuál.

Estaba trabajando en la cantera de albero y seguía con la idea de marcharme de allí. Las ganas de abandonar ese trabajo no se me quitaban de la cabeza.

Llevaba tiempo hablando en el gimnasio con un amiguete que tenía un Videoclub. Se trataba de una tienda donde podías alquilar películas, durante unos días, para verlas y luego las devolvías. Ya es raro, o casi imposible, encontrar alguno de estos establecimientos.

Me dijo que estaba valorando trasladarlo de sitio pues estaba en una zona no muy buena para ese tipo de negocio. Hablé con él por si le interesaba un socio para ayudarle y repartir la carga de trabajo. Y así comencé a montar mi primer negocio desde cero euros.

Como yo no conocía el sector y no tenía ni idea de películas y cine (cosa que no ha cambiado mucho desde entonces) negocié con él lo que yo aportaría al negocio.

Yo no quería poner aún dinero, así que convine con él que me encargaría del montaje completo de todo el videoclub nuevo y no pondría dinero por ahora. Puse tiempo y trabajo en vez de dinero.

Tenía el videoclub en una zona «floja» de Sevilla Este (idea que yo no compartía, pero como se quería marchar, yo no entré en discordia). Comenzamos por localizar una buena zona aunque fuese en otro municipio. Buscábamos que tuviera mucho transito de personas y de clase media.

Tras visitar varios municipios, nos decidimos por Mairena del Aljarafe. Recuerdo que estaba en la calle Juan de Austria 11.

Me encargué de la parte más importante de la mudanza. Pinté el local, revisé y reparé la instalación eléctrica, monté las estanterías. Busqué la empresa que nos preparó el vinilo con el nuevo logo. Arreglé el «papeleo» con el ayuntamiento. Prácticamente todo.

El Videclub lo llamamos Odyssea. No es que nos costara mucho esfuerzo montarlo, si no que nos gustó el nombre, simplemente.

Tenía muchas ganas de que funcionara bien el videoclub. Podría conseguir irme de la empresa en la que no quería estar desde hace tiempo.

Empezamos muy bien. Se hicieron muchos socios las dos primeras semanas y empezamos a alquilar desde el primer día. Luego el volumen de altas de socios al día se fue estabilizando, como es normal, pero siempre alquilábamos mucho.

Con mi parte de la facturación del primer mes empecé a pagarle a mi socio mi 50% del negocio que habíamos convenido después de restar mi trabajo y tiempo invertido. Y así fue durante unos tres meses.

Mi socio no tenía un segundo trabajo como lo tenía yo, así que convenimos que, de lunes a viernes, él estaría por las mañanas y abriría por la tarde hasta que yo llegase a las 19:00 y el podría marcharse. Yo estaría hasta el cierre.

Los fines de semana, él abriría los sábados por la mañana. Yo abriría la tarde de los sábados hasta cierre. Él se incorporaba el sábado a eso de las 19:30 que aumentaba el trabajo. El domingo abría yo por la mañana y por la tarde y él se incorporaba a eso de la 19:30 hasta cierre.

Te cuento el horario para ponerte en contexto. A todo lo anterior tienes que añadirle que yo trabajaba en la cantera de albero de 8 a 13:30 – 15:00 a 18:30 y sábados de 8 a 13:30. ¡Exacto! No paraba de currar. Mi semana de trabajo era de unas 80 horas aproximadamente. Pero lo que no te vas a creer era que cuando llegaba a Alcalá a las 22:30, me iba al gimnasio hasta las 23:00 o 23:15. Para despejarme.

Las ganas que tenía de abandonar la cantera siempre me hacían seguir luchando por muy duro que pareciera. No soy perfecto ni el mejor, pero siempre he tenido una fuerte convicción sobre esfuerzo-resultado. También creo firmemente que «somos lo que hacemos y no lo que pensamos», aunque ahora sé que lo que pensamos nos da forma, así que cuidado con lo que piensas. Harás más o menos según que pensamientos metas en tu cabeza. Entraré en más detalle en estas cuestiones cuando termine de contarte mi trayectoria.

A los tres meses de comenzar en el videoclub, a mi socio le salió trabajo de administrativo en una empresa de cobros de morosos. Él quería aceptar el trabajo y yo no pude negarme pues yo era el primero que compaginaba dos trabajos. Decidimos buscar a alguien para las horas que no estábamos en el videoclub.

Comenzó a trabajar con nosotros una chica que vivía en el bloque de al lado del videoclub. Cambiamos el horario de trabajo en el videoclub para él y para mí. El iba a partir de las 19:00 los lunes y miércoles y yo los martes y jueves. El viernes tarde los dos y los fines de semana los fuimos alternando. Uno lo hacía él y otro yo.

Tras los primeros tres meses a mi socio ya no le gustaba la idea de que le pagara poco a poco y quiso que le pagase lo que faltaba. Me dijo que necesitaba el dinero. Yo creía -y aún lo pienso- que esa decisión estaba influenciada por su trabajo en la empresa de cobros de morosos, ya que veía muchos casos problemáticos de gente desesperada porque otros no pagaban.

Tuve que solicitar un pequeño préstamo de unos 6000 €. Lo pagué poco a poco menos una pequeña cantidad final que me dejaron los abuelos, ya que el no me pagó. Te explico.

A partir de los 8 meses empecé a ver cosas que me chocaban un poco. Por ejemplo, había días que la gente me decía: ¡Ayer cerrasteis tarde! Pasé a las 11:30 y vi la puerta abierta y la luz encendida. Yo me quedaba sin saber que contestar, pues había salido a las 22:00 o 22:15, como siempre. Hablaba con mi socio y me decía que había tenido que entrar a coger algo. Pero fueron demasiadas veces las que me dijeron que vieron el local abierto y encendido a horas que no tenía que estar.

Empezaron a desaparecer DVD´s, pero no porque la gente no los devolvieran, si no que simplemente no estaban. Ni la caratula en la estantería de fuera ni la caratula con el DVD en nuestro almacén.

La tapadera del váter empezó a aparecer con quemaduras negras.

Y un día vino una pareja de una zona conflictiva de Mairena, que eran muy buenos clientes, y me preguntó por el chaval que acababa de salir de la tienda. A mi me extraño, pero le respondí con total normalidad que era el hermano de mi socio. Esta pareja me dijo: ¡Cuidado con él que está mucho en mi barrio y con gente que no debería!

Como un fogonazo, se esclareció todo. Enlacé lo que estaba ocurriendo en solo un segundo. Él era el que estaba cogiendo los DVD´s que no encontrábamos, los estaba vendiendo en ese barrio chungo para comprar droga que luego se tomaba en el videoclub cuando no estábamos.

Hablé con mi socio para saber si lo sabía. Lo sabía y no me contó nada para no preocuparme, me dijo. Me cabreé mucho con mi socio y le exigí que le quitara la llave al hermano, que ni se le ocurriera aparecer por allí con él y que, por supuesto, debía de poner el dinero de los DVD´s que faltaban (cosa que nunca llegó a hacer).

Durante cuatro meses ni le vi el pelo. Por aquel entonces empecé a tomar clases de bailes latinos las tardes que libraba. Cosa que me enganchó.

La relación con mi socio se fue deteriorando sin perdernos el respeto pero la confianza estaba ya mermada. Yo había tomado la iniciativa en muchas cosas para que todo funcionase mejor. Él pasaba de todo, hasta de cambiar una simple bolsa de la papelera.

Llevaba tiempo diciéndole de cambiar de proveedor de películas porque el que teníamos siempre estaba intentando cobrarnos películas y DVD´s que no habíamos pedido o que no venían. Y estaba cansado de estar siempre de broncas con el comercial y que mi socio no me apoyara.

Al año de empezar este negocio decidí venderle mi parte a mi socio. Me agoté de la situación con él y el hermano había vuelto a aparecer por allí. También los bailes latinos me tenían enganchado y quería más tiempo libre. Acordamos un precio y empezó a pagármelo poco a poco todos los meses hasta que dejó de hacerlo. Me dejó 4000€ sin pagar y que nunca me devolvió.

Como dejó de pagarme, los abuelos me dejaron una pequeña cantidad de euros que me faltaban para pagar el préstamo (creo que no llegaban a 900€). Tengo que decir a mi favor, sin quitarles nunca mérito a los abuelos, que entregaba el sueldo de la cantera íntegro en casa y los abuelos me lo daban según yo les pedía. Así que fue como un adelanto de mi dinero o algo así.

En esta etapa aprendí mucho de emprender y de relaciones personales. Retomaré estos temas más adelante porque ahora toca mis años de «bailarín». Sé que te estarás riendo al imaginarte a tu padre bailando, jajaja. Yo también lo hubiera hecho.

Esta etapa que viene ahora te va a resultar divertida.

Nena, lo dejamos aquí por hoy. Te amo desde donde esté en este momento. Sé feliz y disfruta de cada segundo de tu vida.

Pasos para ser funcionario

Me he decidido empezar a explicarte los pasos básicos que necesitas saber para ser funcionaria. De sobra se sabe que hay que estudiar mucho y prepararte a conciencia. Te hablaré más adelante de ello.

Ahora te explicaré cada paso que debes seguir según el momento en el que se encuentre la convocatoria. Para que puedas acceder a la plaza.

No quiero parecer pretencioso al explicarte estos pasos al detalle. Y más después de decirte en el anterior post que me desmotivé y dejé de prepararme las oposiciones.

Recuerda que actualmente soy Bombero (y con dos plazas) aunque más adelante te contaré los detalles. Así que tranquila, que ésto que te cuento no me lo invento.

Mira, hay muchas páginas que te lo explican y que están genial pero no se paran a explicarlo al detalle. Yo te lo contaré desde un punto de vista práctico y en orden cronológico. De esta manera te servirá de guía y podrás consultarlo siempre que lo necesites, ¿vale? Recuerda que ahora no te voy a hablar del tema del estudio, eso más adelante.

Tipo de plaza

Lo primero que debes decidir es el tipo de trabajo que quieres desarrollar. Ésto es muy personal y deberás buscar el que más te apasione. Y digo bien, APASIONE, no simplemente que te guste. Tendrás que dedicar muchísimas horas de estudio y tendrás etapas muy desmotivadoras (te aseguro que siempre las hay). Es imprescindible que te apasione ese puesto de trabajo. Aumentará muchísimo las probabilidades de llegar a lograrlo, si no, el trayecto será horrible.

Algunas de estas plazas requerirán que poseas alguna titulación previa para poder presentarte al examen, como Graduado en Educación Primaria para ser maestro o la carrera de Derecho para ser Juez. Tendrás que ver a cuál puedes acceder según tus estudios alcanzados. Y si no tienes los estudios necesarios, valorar obtenerlos o buscar otro tipo de plaza.

Hay multitud de puestos de trabajo dentro de la administración pública. Bombero, Policía, Médico, Enfermero, Juez, Fiscal, Cuerpo de Auxilio Judicial, Profesor, Abogado del Estado, Arquitecto, Personal de Mantenimiento de Edificios, Secretario, Interventor, Inspector de Hacienda, Jardinero, Ujier de las Cortes Generales y un sin fin más, dependiendo de la Administración a la que pertenezcan. Y ésto nos lleva al siguiente punto.

Una vez que ya te has decidido por la plaza, debes saber.

¿A qué administración pertenece?

Vamos a decir que existen cuatro niveles:

  • Funcionariado Europeo. Se gestiona a través de la Oficina Europea de Selección de Personal – EPSO.
  • Administración Estatal
  • Administración Autonómica
  • Administración Local (compuesta por las Diputaciones Provinciales, Ayuntamientos, Mancomunidades, etc.)

Por ejemplo: Las plazas de Policía Nacional pertenecen a la Administración Estatal. Éstas las convoca el Gobierno Central. Las plazas de Policías Autonómicas pertenecen a las Comunidades Autónomas y las convocan los gobiernos autonómicos. En cambio las plazas de Policía Local pertenecen a la Administración Local y las convocan los Ayuntamientos. Maestro pertenece a la Administración Autonómica y las convoca el Gobierno Autonómico.

Ten en cuenta que intento hablarte de modo muy general. Puede que algún tipo de plaza de funcionario de carrera, en una Comunidad Autónoma pertenezca al ámbito local y en otra pertenezca a la propia Administración autonómica. Un ejemplo serían las plazas de bomberos. En Andalucía, pertenecen a la Administración Local y en Cataluña pertenecen a la Generalitat. Aunque Barcelona capital también tiene bomberos, y pertenecen a la Administración Local.

Saber a que administración pertenece te servirá para saber quién tiene la competencia de convocar las plazas y dónde revisar o buscar la publicación de las bases. Para tener controlados los plazos.

¡Recuerda! Las bases son el documento oficial donde se especifican los requisitos, temarios, documentación que hay que presentar y pruebas a superar para acceder a las plazas.

¿Dónde publica cada Administración?

Las administraciones públicas publican sus anuncios en los Boletines Oficiales.

BOP de Sevilla
  • Las administraciones locales utilizan los Boletines Oficiales Provinciales (BOP).
  • Las administraciones autonómicas los Boletines Oficiales de la Comunidad Autónoma correspondiente (BOCA).
  • La administración estatal en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Te tengo que aclarar que las comunidades autónomas uniprovinciales como Murcia o Madrid, solo tienen BOCA.

También hay casos concretos en los que la información se publica en varios Boletines Oficiales.

Como ejemplo puede ser el caso de las plazas de Bomberos de un Ayuntamiento. Primero se publica su aprobación de las bases en el BOP correspondiente a su provincia. Luego se manda una pequeña reseña al BOCA a la que pertenezca la Diputación, Ayuntamiento, Mancomunidad,etc y posteriormente una pequeña reseña al BOE. Esta última publicación será la que abrirá el plazo para presentar la documentación requerida.

Mi consejo es que te olvides de ver todos los Boletines Oficiales para no perder tiempo y que sólo visites el BOE. Mira en el apartado del departamento al que pertenezca la plaza a la quieres presentarte cada cuatro o cinco días. Así estarás al día de lo que se publica.

Otra opción más cómoda es darte de alta en alguna página de Internet del tipo buscaoposiciones.com u otras parecidas y te mantendrán constantemente informada de las convocatorias que te interesen mediante un correo electrónico. Cuestión de gustos.

¿Dónde puedes consultar las bases?

Pues en el Boletín oficial donde publique la administración competente para convocar las plazas a las que te quieres presentar. Lo vuelvo a recalcar para que quede claro, ¿vale?

¿Qué requisitos específicos debo cumplir para presentarme a las pruebas?

En las bases de las plazas siempre especifican los requisitos mínimos necesarios que se deben cumplir todos los interesados. Yo te hablaré de los generales que piden en casi todas, para que tengas una idea.

  • Tener la nacionalidad española o cumplir los requisitos que se exigen en el art. 57 del TREBEP en el supuesto de poseer la nacionalidad de un país miembro de la UE.
  • Tener cumplidos los 16 años de edad y no exceder, en su caso la edad máxima de jubilación forzosa.
  • No haber sido despedido o separado del servicio por espediente disciplinario, o inhabilitado para cargo público. Lo que se conoce como: no haber metido la pata con algo que no debías.
  • No hallarse en ningún caso de incapacidad reconocido por la ley vigente.
  • Estar en posesión o en trámite de solicitud del título académico correspondiente -ESO, Bachillerato, Licenciado, etc.

Podrían solicitarte en este apartado algo específico para el puesto de trabajo. Por ejemplo, pedir el carnet de conducir C + E -como ocurre para las plazas de bomberos- o un documento en el que te comprometas a desarrollar alguna tarea en concreto.

¿Qué hago cuando se publica en el BOE?

A partir del día siguiente a esta publicación tendrás 20 días hábiles -no cuentan los sábados, domingos ni festivos- para preparar y presentar toda la documentación requerida en las bases.

El cumplir con los requisitos exigidos y presentar correctamente esta documentación te dará derecho a presentarte a la convocatoria.

¿Qué documentación tengo que preparar y presentar?

Esto suele ser simple pero debes tener cuidado de que la documentación la presentes en la forma que se especifica en las bases y me explico más abajo.

  • Solicitud. Algunas administraciones te facilitarán una estándar en la misma administración o te dirigirá, en las mismas bases, a su página web oficial para que te la descargues. También podrás crearla tú especificando lo que te indiquen, a no ser que expresamente te digan que debes enviar la que ellos te facilitan.

Debes asegurarte de llevar dos copias. Las dos te las sellarán. Una para enviar y otra para ti. Será el documento legal que demuestre que has enviado la documentación en fecha.

Si lo haces de forma telemática con certificado digital, te ahorras todos los pasos de hacer fotocopias y desplazamientos para enviar la documentación. Ésta es la más cómoda.

  • Fotocopia del DNI. (OJO!! Que no esté caducado. Puedes quedarte fuera cuando publiquen la lista provisional de admitidos y luego tener que andar a la carrera renovando el carnet para presentarlo en el siguiente plazo de subsanación de errores.)
  • Justificante del pago de las tasas de derecho a examen. En las bases te facilitarán un número de cuenta bancaria y el valor de la tasa (los euros a pagar) que deberás ingresar para tener derecho a presentarte a examen. Esta tasa puedes pagarla en la ventanilla de cualquier sucursal de esa entidad bancaria o por transferencia.

El justificante de pago que te faciliten deberás hacerle una fotocopia. Entregarás el original y debes quedarte con una copia que te sellarán. Será el documento legal que demuestre que has hecho el ingreso.

Si lo haces mediante transferencia bancaria, solo debes imprimir una copia de ese justificante que será el que enviarás. La transferencia hecha desde tu banco será tu justificante.

Los desempleados suelen estar exentos del pago de estas tasas o tienen ciertos descuentos. Tendrías que presentar, creo recordar, la cartilla de demandante de empleo o algo que justifique porque no tienes que pagar.

  • Puede que te exijan presentar algo más en las bases. Algún reconocimiento médico, alguna titulación académica, fotocopia del carnet de conducir.

Me refiero con eso de tener cuidado a que debes asegurarte que la NO presentación de algún documento obligatorio en este plazo de 20 días, NO sea EXCLUYENTE del proceso de selección. Suele venir en las bases este detalle y a veces se pasa por alto. Para dejarlo claro, que si no presentas un papel, por equivocación u olvido, que no te quedes fuera de la convocatoria definitivamente (más abajo te doy más detalles de ésto cuando te hable de la publicación de la lista provisional de admitidos).

¿Documentación compulsada o no compulsada?

Compulsada significa que un funcionario o personal habilitado para ello, compruebe que la documentación que presentas fotocopiada es correcta y concuerda con los originales. Para que nos entendamos muy clarito: que no son falsas.

Debes fijarte bien si exigen esta compulsa o no en la convocatoria. Si la exigen y envías la documentación sin compulsar, lo más probable es que no valgan esos documentos y los den por no entregados.

Respecto a este tema te voy a redirigir a la página de Loentiendo.com donde lo explican medianamente bien

¿Dónde tengo que presentar la documentación y cómo la hago llegar?

La documentación la tienes que presentar en la administración que convoca las plazas a las que te vas a presentar. Pero puedes hacerla llegar a ella de cinco formas diferentes:

  • 1- Entregando la documentación en el registro de la misma administración que convoca las plazas. Ésto es viable si vives cerca de donde debes echar la solicitud. Pero no si estás en Sevilla y la tienes que llevar al Ayuntamiento de Córdoba o Comunidad Autónoma de Castilla-León, por ejemplo.
  • 2- Enviando la documentación a través de la Oficina de Correos, en sobre abierto para que pueda ser fechada y sellada por el funcionario de dicho órgano antes de ser certificada. Esta opción cuesta dinero y la he usado solo una vez.
  • 3- Enviando la documentación a través de la Ventanilla Única habilitada en la gran mayoría de municipios. Deberás asegurarte preguntando en el Ayuntamiento u organismo público cercano donde te encuentres en ese momento. Se trata de una oficina donde podrás entregar la documentación que te piden en las bases y ellos se encargarán de enviarla a la administración que va dirigida. No tiene coste económico alguno. Es la opción que más he utilizado.
  • 4- De forma telemática (Ventanilla Única Digital) mediante firma digital o DNI electrónico. Es la más cómoda, práctica y rápida.
  • 5- A través de las representaciones diplomáticas u oficinas consulares de España en el extranjero. Por si estás en el extranjero y no te da tiempo llegar en plazo para echar la solicitud. Esta opción nunca la he usado pero ahí está, ¿quién sabe cuándo puede hacer falta?

Publicación de Lista Provisional de Admitidos

Durante un tiempo, la administración convocante de las plazas, ha tramitado y ordenado toda la documentación que le ha llegado por todos los medios por donde le pueden enviar la documentación. Este periodo no tiene un tiempo estipulado. Pueden durar desde pocos meses hasta algunos años, aunque esto último no es lo más habitual.

Una vez que tienen todo preparado publican un documento que es una lista provisional de admitidos y excluidos del proceso por no cumplir algún requisito de las bases o no haber entregado algún documento concreto.

En las bases especificarán dónde publicarán este listado para su consulta. Lo suelen publicar en el tablón de anuncios de la administración correspondiente, en su página web o en el Boletín Oficial correspondiente. Lo normal es en los tres anteriores, pero el de publicarlo en papel en los tablones de anuncios creo que se está dejando de hacer.

Una vez publicado, tendrás que buscarte en ese listado y comprobar que estás admitida. Si lo estás, ya no tienes que hacer más nada, solo esperar a la fecha del examen.

Pero si estas excluida, deberás ver por qué ha sido y solucionar ese error. Tendrás 10 días a partir del siguiente a la publicación de la lista provisional para solucionar el error que te ha dejado fuera de la convocatoria. A no ser que, el documento que no hayas presentado sea excluyente y no puedas solucionar el error. Por lo que quedarías automáticamente fuera de la convocatoria. ¡Ojo con esto!

Esto también guarda relación a cuando te decía de tener cuidado de no tener el DNI caducado. Si ha sido ese el motivo de la exclusión, debes renovarlo y en cuanto lo tengas, enviarlo por los mismos medios que hemos hablado antes. Genera un poquito de nervios ver que estás fuera de la convocatoria, pero si son motivos fácilmente subsanables, no pasa nada.

Otra cosa sería que te pidieran una documento que tarde bastante en conseguirse y que pudieras no tener antes de que transcurran esos 10 días. Entonces mi consejo sería que intentases conseguir el justificante de la solicitud de ese documento y si no te llegara, entregases ese justificante como prueba de que está solicitado y por ello no lo puedes aportar.

Lista Definitiva de Admitidos y Excluidos

Tras ese periodo de 10 días para subsanar errores, la administración vuelve a verificar y clasificar toda la documentación que le ha llegado. Este proceso tampoco tiene un tiempo estipulado de espera pero suele ser menor que el de la lista provisional. Tiene algo de sentido ya que ahora se trata de verificar y clasificar mucha menos documentación. Aunque ésto no es una ciencia cierta.

Cuando lo tienen todo listo, publican en los mismos medios que la lista provisional, la lista definitiva de admitidos y excluidos. En este documento suelen añadir, aunque no siempre, la fecha del primer examen o prueba según las bases.

Primera Prueba o Examen

Vete con tiempo pues los alrededores del lugar donde os hayan convocado será un caos de coches y de gente. Así evitarás algo de nervios por no conocer el lugar, no saber dónde aparcar, llegar con el tiempo justo.

Vuelve a revisar el DNI. Sí, vuelve a revisar su fecha de caducidad. Puede que cuando lo usaste para la solicitud no estuviera caducado. Ha pasado tiempo desde entonces y puede que lo esté. No te cuesta nada y te evitará un disgusto el día de la prueba. Te lo digo por experiencia.

Tras la realización de esta primera prueba, el proceso se repite.

  1. Publican una lista provisional
  2. Hay 10 días para subsanar errores
  3. Publicación de la lista definitiva y fecha del segundo examen o prueba
  4. Realización del segundo examen o prueba
  5. …Y así sucesivamente hasta que terminan todos los exámenes o pruebas de la convocatoria y…

Publicación de la Lista Definitiva del Proceso

En esta lista están todos los aprobados colocados en orden de mayor nota a menor. Termina la lista con todos aquellos aspirantes que han llegado a la última prueba o examen y han suspendido.

Suelen especificar también cuanto tiempo tienen los aprobados con plaza para presentarse para firmar la plaza y realizar el acto de toma de posesión.

Te cuento lo de aprobado con plaza porque, aunque es sencillo, hay veces que lleva a error.

Imagina que termina la convocatoria. En la lista hay 200 personas aprobadas en orden de mayor a menor nota. Y la administración ha convocado 50 plazas. Pues la lectura sería que sólo los primeros 50 de la lista han aprobado con plaza. Los otros 150 han aprobado pero sin plaza. Te cuento ésto, que aunque sencillo, a veces genera dudas.

Cuando se empieza en esto de las oposiciones uno se encuentra, a veces, muy perdido y desorientado. No sabemos cómo enfocarlo o por dónde empezar. Y hay muchas «empresas» que se aprovechan de esta falta de información o desorientación. Lanzándote eslóganes del tipo: «Te garantizamos el aprobado y si no, te devolvemos el dinero». Y la gente lo lee y piensa: ¡Genial! Pruebo a presentarme y si no consigo la plaza, me devuelven el dinero. Y no es así. En el momento que consigues aprobar una pequeña prueba en cualquier administración, ya no te devuelven nada.

Sus apuntes suelen ser muy básicos y desastrosos. Y vale un pastizal el curso. Nunca se te ocurra apuntarte a uno de ellos. Un ejemplo es MasterD.

Lo difícil es aprobar con plaza y no aprobar un examen o una prueba. Que no se te olvide.

Bueno, este post me ha salido un poco extenso pero creo que te será muy útil si decides aventurarte a opositar. Te dejo el enlace a algunos libros para oposiciones que te pueden resultar de ayuda.

Te quiero desde donde este en este momento, recuérdalo siempre. Se feliz y nunca dejes de luchar.

¿Qué es opositar?

Opositar es lo que se conoce como estudiar unos temarios específicos o no, dependiendo de la plaza de trabajo a la que se quiera acceder, para luego presentarte a unas pruebas e intentar conseguir un trabajo fijo de funcionario en la administración pública.

Esa idea me cautivó porque tenía la posibilidad de dejar mi trabajo garantizándome que no me dejarían parado y podría seguir ayudando a mis padres con el pago de la hipoteca de la nueva casa. La que te comenté en el otro post que compramos para que tus bisabuelos pudieran vivir con nosotros.

El problema era que no sabía cuales eran los primeros pasos para ser funcionario ni de qué quería trabajar en la administración, así que me dediqué a buscar un puesto que me cuadrara. Busqué todo tipos de trabajo y requisitos para el acceso. La titulación exigible de la plaza de trabajo que buscaba debía ser como mucho bachiller, que era la que yo poseía. Tenía el inconveniente de que trabajaba de 8 a 18:30 todos los días y sábados de 8 a 13:30 así que tenía que ser un trabajo que no requiriera cursos específicos, pues no tenía tiempo para formarme y que los exámenes se realizaran en domingo y no entre semana.

Tras mucho buscar encontré Agente de la Administración de Justicia, (ahora denominado Cuerpo de Auxilio Judicial, te remito al artículo 470 de la ley orgánica del poder judicial). Cumplía con todo lo que necesitaba.

La función es de apoyo en los juzgados a nivel documental o realizando labores de citaciones en inmuebles, embargos y muchas otras funciones, pero te remito mejor al artículo 478 de la ley orgánica del poder judicial donde se explica cuales son sus competencias.

Me decidí a estudiarlo. Compré el temario para el Cuerpo de Auxilio Judicial, el libro de casos prácticos y el de test del temario y simulacros de exámenes que necesitaba en una academia del centro de Sevilla y empecé a estudiar a todas horas. Me llevé el libro de la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Andalucía al trabajo y en los huecos que tenía de 2 o 3 minutos me leía un artículo y empezaba a repetirlo luego en mi cabeza para memorizarlo. Cuando llegaba a casa a las 18:40, seguía estudiando hasta las 22:00.

Recuerda que los enlaces son a productos de afiliación y que el 10% de lo que generan va destinado a la lucha contra el cáncer infantil, así que siéntete libre de compartirlos con quién creas conveniente.

Luego compré una grabadora de cintas de casette donde me grababa leyendo los temas para luego escucharlos en la máquina. Me resultó muy efectivo pues ya no tenía que esperar a esas pequeñas paradas para coger el libro. Estaba en todo momento oyendo los temas. Te recomiendo que lo pruebes para cuando vas conduciendo, en el autobús, haciendo deporte o preparando la comida. Volveremos a hablar de estos momentos en los que tienes que hacer cosas pero puedes estar concentrada en otras.

Cuando te focalizas en un propósito y estás totalmente convencido de ello, no existen excusas y los obstáculos desaparecen. Solo tienes una idea en la mente y vas siempre a por ella. Ese era mi estado. Estaba muy motivado con la idea de poder conseguir marcharme de allí. Llevarme los libros al trabajo y leerlos muy poco a poco, no era excusa para no hacerlo. El tener poco tiempo tampoco era excusa.

En los momentos que me surgían dudas o me desmotivaba, pensaba en esos padres y madres de familia que después de llegar a casa tras una larga jornada de trabajo, tenían que cuidar de sus hijos. Aún así, sacaban tiempo para estudiar. Y es que deseaban lo mismo que yo e incluso con más ganas pues sus condiciones laborales eran mucho peores que las mías.

Siempre tenía en la cabeza que había muchísima gente con muchísimo menos tiempo y aún así estaban estudiando como podían y «cogiéndome» la delantera. Esta idea no me dejaba rendirme.

Estuve estudiando por mi cuenta los libros que había comprado sin parar, de lunes a domingo. Dedicándole todo el tiempo que podía y sin salir de casa los fines de semana.

A los 6 meses, me llamaron de la academia donde compré el temario para el Cuerpo de Auxilio Judicial, casos prácticos y test del temario y simulacros de exámenes. Se iba a abrir un grupo de estudio de 19:00 a 22:00 martes y jueves. Me apunté.

Tenía la posibilidad de que me explicaran todas las dudas que tenía y poder avanzar en el estudio. Me sentía genial. Pero no te voy a mentir, los martes y jueves empezaron a ser un poco estresantes. ¿El por qué? Porque trabajaba hasta las 18:30 en Alcalá de Guadaíra y tenía que llegar al centro de Sevilla a las 19:00. Hay unos 14 km de autovía en hora punta y el problema de aparcar el coche en el centro.

¿Cuál fue la solución más factible que encontré? Intentar salir a mi hora del trabajo. Coger el coche para Sevilla hasta el primer centro comercial que me encontraba en el camino y aparcar allí. Su parking era gratuito y cerraba tarde pues tenía salas de cine con sesiones hasta las 00:00. Allí cogía un autobús que me dejaba a 2 minutos andando de la academia. Al final siempre llegaba sobre las 19:10 o 19:15 pero era lo más rápido y práctico. Al terminar a las 22:00 mismo proceso pero del revés llegando a casa sobre las 23:00. Los martes y jueves eran agotadores.

Y llegó el día del examen tras un año y medio de estudio. Me presente en la universidad como una hora antes, creo que era de informática, no lo recuerdo exactamente. Estaba abarrotada de gente. No conseguí ver a nadie conocido así que me pasé como 3 horas sin hablar con nadie y muy desubicado. No estaba relativamente nervioso pues iba a ver qué tan difícil era el examen pues tenía la sensación de que me quedaba mucho por saber. Tardaron como una hora más de la hora a la que nos habían citado en nombrarnos a todos. Llamaban uno por uno para que nos identificásemos mostrando el DNI antes de entrar en el aula que nos tocaba. Imagínate, eramos cientos.

Salí del examen con la sensación de haber aprobado pero cuando publicaron las notas oficiales, no estaba aprobado. Me llevé un pequeño chasco, no te voy a mentir. Aunque iba con la idea de probar a ver qué tal salía el examen, el suspender siempre sienta mal cuando has estudiado y no sales con mala sensación del examen.

Tras el examen, el grupo de estudio de la academia se disolvió y aunque continué unos meses más estudiando lo que podía por mi cuenta, mi entusiasmo se fue apagando poco a poco y me desmotivé con este proyecto. No sería hasta unos 7 años más tarde cuando volvería a retomarlo. Pero durante esos años me pasaron muchas cosas que te contaré el próximo día.

De hecho, te contaré el primer negocio que monté con cero euros, recuérdamelo, ¿vale? jeje. Pensándolo bien, creo que lo siguiente que te contaré serán los primeros pasos para ser funcionaria que necesitas conocer. Por si te decides a tomar este camino.

Te ayudará a no perderte ninguna convocatoria de plazas de funcionario que publiquen.

¿Qué te parece? Bueno, pues lo dejamos aquí por hoy y a ver con qué me decido a empezar el próximo día.

Te amo desde donde esté en este momento nena. Cuídate muchísimo. Te quiero.

Cómo empecé a despedirme de mi primer trabajo II

Hola nena, ¿cómo vas?

Pues como te contaba en el anterior post, ahí estaba yo, comprometiéndome con los abuelos para ayudar a comprar una casa más grande para que los bisabuelos vivieran con nosotros. Así que compramos la vivienda, los bisabuelos se vinieron a vivir con nosotros y todo genial.

Pero en mi trabajo la cosa empieza a ponerse rancia cada vez más, aunque la verdad, ahora viéndolo en perspectiva, siempre había sido de esa manera pero la novedad e ilusión del comienzo no me había dejado ver las cosas como eran. Así que podemos decir mejor que empecé a ver las cosas tal cual eran y en mi cabeza se clavó la idea de irme de allí.

A este deseo de querer marcharme del trabajo a los dos años aproximadamente de haber comenzado, por no querer seguir aguantando ese trato y esa monotonía, se le unió la pérdida de interés por el trabajo y la “obligación moral” de no poder dejar a mis padres y abuelos tirados con respecto al pago de la nueva casa.

Mi cabeza empieza a embotarse con la situación y entro en un bucle sin salida en el que solo quiero marcharme, a toda costa, pero no sé dónde puedo irme que me garanticen que no me despedirán al poco tiempo dejando tirados a mi familia con el pago de la letra. Esto me hace sentirme cada vez peor pues no encuentro salida alguna a esa situación. Y caigo en una “depresión” de la cual no veía salida.

Te pongo “depresión” así, porque no soy un experto y no fuí a ninguno para tratar este tema como para poder determinar que lo fué al 100%. Solo puedo contarte que comencé a sentirme muy frustrado, mi buen humor cambió a horrible y a tener cambios anímicos muy bruscos. Dejé de hablar en casa por un periodo de dos meses o quizás más, pero no estoy seguro pues perdí la noción del tiempo y se me hizo eterno. Entre semana estaba amargado y los fines de semana me marchaba de casa el sábado y no volvía hasta el domingo por la tarde.

Era como si durante toda la semana el pecho se me encogiera y no pudiera respirar, y cuando llegaba el sábado a la 13:30 y salía del trabajo, me entrara un cañón de aire fresco en los pulmones.

Como te comento, no recuerdo cuánto tiempo estuve así exactamente,
pero me pareció eterno . Lo que sí recuerdo es el día que toqué fondo.

Fué un viernes por la tarde después de salir del trabajo. Como todos los sábados trabajaba hasta medio día, la gran mayoría de los viernes no salía con los amigos por la noche si no que me encerraba en casa a ver una película después del trabajo. La alquilaba en el videoclub, me iba a casa, me encerraba en el salón a oscuras y veía la película solo. Este viernes la tita Carmen tuvo que entrar a coger algo que se le había olvidado y encendió la luz al entrar. Yo le solté en voz alta, de muy malas formas y sin venir a cuento, que dónde iba y que apagara la luz. Ella se lo tomó mal, y con razón me soltó: “Eres imbécil y un amargado de la vida”. Cogió lo que tenía que coger, apagó la luz y cerró con un portazo.

El salón quedó en silencio y a oscuras, yo con los brazos cruzados y sentado en el sofá sin poder moverme. Comencé a sentir que me hundía en el sofá porque mi cuerpo empezaba a pesar más y más. Fuí incapaz de dar de nuevo al play para continuar viendo la película. Ésto duró un par de horas. Y lloré a momentos al pensar, una y otra vez, que lo que me había dicho la tita era una verdad como un templo. Sí, lloré de impotencia, de rabia, de que la situación me sobrepasaba, de que no veía salida, que por más vueltas que le daba solo tenía en mente que tengo que dejar el trabajo pero que no puedo porque dejaría a mi familia “tirada”.

Ese viernes me marcó de por vida. Nunca he vuelto a tener esa sensación tan desagradable y desconcertante. Te mentiría si te dijera que el sábado me levanté como nuevo, pero no fué así. La noche la pasé mal sin poder dormir. El sábado en el trabajo fué de perros y la situación seguía empeorando (sobre todo en mi cabeza).

Mis pensamientos siempre giraban en torno a: ¡me tengo que marchar de este trabajo! pero, ¿a qué trabajo me voy que gane más o menos el mismo dinero si no tengo estudios y que además me garanticen que no me van a echar?. Y una vez y otra y otra…Y todo ésto sin hablar en casa, en el trabajo lo justo y con un humor de perros.

Un día en ese bucle de frases que tenía siempre en la cabeza cayó “estudiar para un trabajo nuevo”, pero claro, yo no podía dejar de trabajar y con el horario que tenía dónde me apuntaba a estudiar para un trabajo. En el FP de mi época tampoco encontraba ninguna profesión que me llamase la atención para estudiarlo por la noche.

Empecé de nuevo a darle vueltas y vueltas y apareció la palabra “oposición”. Sí, opositar. No sé si en algún momento te lo has planteado tú, o estás metida de lleno en ello. Si es así, mucho ánimo. Te cuento mi primera experiencia con las oposiciones en breve, ¿vale?.

Te amo preciosa desde donde esté en este momento. Cuídate nena.

Cómo empecé a despedirme de mi primer trabajo

Imagina que decides huir de un lugar pero algo te «sujeta» de pies y manos. Ese algo es el miedo.

Hola preciosa. Hoy te voy a hablar de como me despedí de mi primer trabajo. No fue fácil y no fue rápido.

Perdona, ¿tú cómo estás? Seguro que bien y si no es así, tranquila. Encontrarás la manera de mejorar este momento.

La idea inicial de trabajar en verano y matricularme de nuevo en septiembre, tras acabar el C.O.U, no se materializó. Lo que verdaderamente ocurrió fue que comencé en septiembre a trabajar en la cantera y no me matriculé para el año siguiente. Me dije: trabajo este año, ahorro algo de dinero y me matriculo al año siguiente.

A lo que voy, al principio fue muy divertido y muy entretenido pues todo aquello era nuevo para mí. Todo el proceso de cómo se obtiene el albero y la cal, era el primer trabajo que tenía, gente nueva a la que conocer, lugar nuevo al que habituarme, destrezas que tenía que aprender y dominar. Tenía mucha ilusión, muchas ganas y demasiado idealizado el trabajar.

¿Qué ocurrió cuando pasó un año? Pues que me vi en un trabajo fácil, cómodo, divertido, ganando un «buen» sueldo y a 5 minutos de casa, y cuando llegó el momento de matricularme de nuevo en el instituto para mejorar la nota para ir a la universidad, no lo hice. En aquel momento pesó más el trabajo que el estudio. Son de esas etapas de las que medio te arrepientes pero que con el tiempo solo es una etapa más. Volveré sobre este tema del estudio.

Cuando llevaba como año y medio trabajando, los abuelos hablaron conmigo para saber si iba a seguir trabajando o volvería a estudiar. Yo quería seguir trabajando y no contemplaba el volver a estudiar en esos momentos. El motivo era porque cerca de casa estaban construyendo un par de viviendas nuevas y valoraban comprarla para que tus bisabuelos, por parte de la abu, se vinieran a vivir con nosotros, puesto que eran mayores. Yo accedí encantado a ayudar con mi sueldo, de hecho, lo entregaba integro en casa desde que empecé a trabajar y cogía según necesitaba, que no era mucho, la verdad.

Así que compramos la casa para que los bisabuelos vivieran con nosotros. Es la casa en la que viven actualmente y que tú ya conoces.

Por esas fechas el trabajo comienza a volverse un poco monótono. Todo lo divertido se esfumó, algunos compañeros empiezan a no ser tan compañeros, algunos de los jefes empiezan a perder las formas en el trato. Todo empieza a ponerse rancio.

Hay un día que recuerdo en especial. Ahí empezó el comienzo del fin de este trabajo. Fue un día de muchísimo trabajo y de no parar de cargar camiones. Un chaval que iba a cargar mucho allí y que era muy apañado, de apodo «Cacerolo», me preguntó: ¿Por qué no lees de algo que te guste mientras llegan los camiones? Eso me dejó pensando.

Es verdad que cuando terminaba de cargar los camiones había momentos de parón de algunos minutos, a veces, hasta 5 minutos, hasta que volvían a llegar para la siguiente carga. Así que empecé a llevarme revistas de fitness y artes marciales. Muchas las compraba en el kiosko y otras muchas me las daban en el gimnasio, cuando quedaban muy pasadas de fecha.

Ésto dio lugar a estudiar para el carnet de coche, de moto y de camión. Y tras conseguirlos, empezar a buscar alguna otra materia que me interesara aprender o saber sobre ella.

Este ritmo o ansia por leer y aprender es el que comienza a hacer que el trabajo ya no me motive y que aparezca en mi cabeza la idea de marcharme a otro. Esta situación se me hace insostenible cuando empiezan a surgir situaciones desagradables en el trabajo y al no «poder» marcharme, me hace caer en una depresión. Pero ésto te lo cuento en otro momento que tengo que marcharme ahora.

Cuídate nena y recuerda que te amo desde donde esté en este momento. Te quiero preciosa…Ah! y Feliz Navidad, aunque lo mismo es verano cuando lees ésto, jejejeje.

Mi primer trabajo

Hola preciosa, ¿qué tal te va? Seguro que bien, sé que eres una luchadora.

Como te comentaba en el anterior post el primer amor, ella se fue a la universidad y yo me puse a trabajar tras acabar C.O.U ¿Cómo llego a mi primer trabajo?

Pues voy a rebobinar un poco y te pongo en contexto, pues aquí comienzan grandes cambios en mi vida los cuales empiezan a marcarme. Cuando accedí a 3º de BUP, lo hice por la rama de ciencias puras, es decir, por la rama que tiene mayor cantidad de asignaturas relacionadas con la ciencia. Lo que ocurrió fue que suspendí más asignaturas de las debidas y tuve que repetir el curso. Repetir curso no tiene nada de malo pero siempre se pinta como una auténtica «catástrofe». Se trata de una de las primeras situaciones que tuve que gestionar desde un punto de vista más adulto. Ya no era un niño y debía comportarme ante mis padres de manera más madura.

Usé un poco de pensamiento racional y lo intenté solucionar dentro de mis capacidades:

Identifiqué el problema.

No me había enfocado totalmente en los estudios y en consecuencia debía repetir el curso de 3º de BUP por suspender más asignaturas de las permitidas.

Plantear el cómo resolverlo

Sabía que ya no había vuelta atrás y el año siguiente tendría que repetir el curso si quería seguir estudiando para ir a la universidad. La carrera que tenía en mente era INEF (Instituto Nacional de Educación Fisíca) pero para su acceso no exigían la rama de ciencias puras, así que decidí matricularme al año siguiente en 3º pero en la rama de ciencias mixtas. Esto me permitió estar más relajado en el estudio por no tener una carga de asignaturas tan abstractas y poder dedicar más tiempo a preparar las pruebas físicas que también exigían para el acceso.

Decisión final

Ahí estaba yo el día de la matriculación solicitando mi nuevo acceso a ciencias mixtas y motivado con la decisión que había tomado.

El suspender un curso jamás debe ser motivo de frustración. Hay que verlo como una oportunidad de aprender de los sucedido, de lo que no hemos hecho bien, no volver a cometer el mismo error y mejorar, siempre mejorar.

El siguiente curso se me dio muy bien y mejoré mucho en las notas. La asignatura de inglés me seguía costando, aunque me apunté a clases particulares. Mi talón de Aquiles.

Aprobé el curso, pasé a COU (Curso de Orientación Universitaria) e hice Selectividad, que era una prueba de acceso para la universidad, donde te examinabas de todas las asignaturas que habías estudiado durante el año en COU. La nota que sacabas en Selectividad hacía media con la nota de los tres cursos de BUP y el de COU.

¿Mi resultado? Malo, un 5 y pico sobre 10, que con la media del instituto se quedó en un 6,1 más o menos. ¿Qué pasó? Pues que me quedé sin nota para acceder a la carrera. Pedían un mínimo de 6,6 aquel año.

Aquello me descuadró mucho y me sentí vacío. La única idea que tenía en la cabeza para estudiar se esfumó. Algunos me sugirieron que me matriculara en magisterio de educación física y luego hiciera un curso puente para acceder a INEF, pero la verdad es que no quería ser profesor. Tenía en mi mente la rama de la preparación para el alto rendimiento de atletas de artes marciales y no era capaz de ver más opciones.

Al bajón por las malas notas, se unió la rotura sentimental y el cansancio de estudiar. Empecé a plantearme la opción de trabajar en verano y al año siguiente matricularme para mejorar las notas. Y eso hice, entré a trabajar en una cantera de albero que había en Alcalá propiedad de unos familiares por parte de la Abu.

Allí aprendí a coger maquinaria pesada como palas cargadoras, retro-cargadoras, excavadoras, dumperes, camiones. Te pongo algunas imágenes para que te hagas idea de ellas o mejor, te pongo algunas imágenes de máquinas de las cuales tenía juguetes a escala de pequeño y con las cuales jugaba. Si por casualidad ya tienes niños, no dudes en comprarle alguna, le encantarán. Pincha sobre la imagen y podrás acceder a comprarlos.

Pala cargadora Caterpillar 980 G de ruedas de goma

Dozer caterpillar D9T
Dozer caterpillar D9T

Coger esas máquinas enormes es una experiencia chulísima, sobre todo para un chaval de 18 años.

Tras un periodo de un mes de formación completamente práctica con las máquinas, mi primera función fue cargar los camiones que venían a la cantera a comprar el albero con una pala cargadora de ruedas de goma, como la que te he puesto en la imagen, después fui desarrollando otros trabajos dentro del proceso de obtención del albero cambiando de máquina o vehículo y de mantenimiento de maquinaria. En principio, cada uno hacía el mantenimiento del vehículo o máquina que tenía asignado, a no ser que los jefes decidieran otra cosa por necesidades de la producción.

El horario era malísimo (a mi parecer), de lunes a viernes de 8:00 de la mañana a 13:30 y luego de 15:00 a 18:30. Todos los sábados de 8:00 a 13:30. El sueldo no era bueno del todo pero para la titulación que se exigía y a como se estaba pagando en otras empresas, no podías quejarte.

Estaba a 5 minutos de casa en bicicleta, esto era un gran punto a favor, pero de nada sirvió. Te cuento en el siguiente post.

Bueno nena, te dejo por hoy , ¿vale? Espero que tu primer trabajo fuera o sea también divertido y espero me cuentes.

Ya sabes, te amo desde donde esté, ¿de acuerdo? Se feliz y diviértete.

El primer amor

Hola nena, ¿cómo llevas estos días?

El amor nunca sabes a qué hora o dónde nos llegará y es cierto, que a ciertas edades, no dejamos de pensar en él constantemente, ¿verdad? Al menos a mi me pasaba muchísimo más de joven. Siempre lo idealizamos con pensamientos sobre cómo será, qué sentiré, cómo me comportaré. Lo que sí está claro es que siempre pensamos que durará «para siempre», eso es seguro, ¿a qué sí?

A mi me llegó a los 17 años, bueno para ser sincero, yo de jovencillo era muy enamoradizo como te comenté en el post de papá, y el tema chicas ¿qué?, pero no era correspondido. No es que éste no fuera amor, sino que ahora me refiero al correspondido. Al que se disfruta y te hace sentirte genial y feliz en estado puro.

Fue con una chica de un curso de BUP inferior al mío. Era lindísima y muy buena gente. Para mí era mi primera relación aunque para ella no. De hecho ella había tenido una anterior que no terminó muy bien.

La relación fue divertida y experimentamos vivencias juntos muy bonitas. Digamos que se comienza por mantener las distancias un poco hasta que te vas conociendo mejor y luego empiezas a verte más a menudo. Conocí a la familia, aunque no hubo mucho trato pues a esas edades, al menos en mi época, la relación se ceñía a vernos en el instituto, un rato por la tarde y luego, en el fin de semana, otro rato por la noche con la pandilla de amigos, aunque luego buscabas un rato para estar a solas.

Me ayudó con el inglés muchísimo, pues era una de mis asignaturas flojas, y yo le ayudé un poco con las matemáticas, aunque poco, la verdad. Era bastante «coco» la chica y no necesitaba ayuda para casi nada. Todo hay que decirlo.

La recuerdo con mucho cariño pues como se dice siempre, «el primer amor nunca se olvida» al igual que el primer beso ni la primera chica que te gustó en el colegio, jajaja.

Fue con ella con la que tuve mis primeras relaciones sexuales. Fueron buenas y muy sanas. Con muchísima precaución, cuidado y respeto. Esto es lo más importante. «Precaución» para evitar tanto enfermedades de transmisión sexual, que no significa que se transmitan queriendo, hay veces que no se sabe que se tienen cierto tipo de ellas, como evitar embarazos no deseados, que a esas edades hay veces que no somos conscientes de los «problemas» que acarrean. Y para ésto lo mejor que hay es el uso del preservativo. Que nunca te de vergüenza comprarlo, nena o perdírselo a mamá o a mí. Es algo natural y sano practicar relaciones sexuales consentidas a partir de los 17 o 18 años. Lo que no es sano es no usar preservativo y que no sean consentidas.

Recuerda que nadie puede obligarte a hacer nada que no desees o te apetezca. Y aquí es donde entra lo que te comentaba del «cuidado y respeto». Nena, la persona que te quiera de verdad, jamás debe tratarte mal, enfadarse, gritarte, insultarte, hacerte sentir inferior o hacer mal alguno por no tener relaciones con él o ella de ningún tipo. Si no es así, no te merece. No te merece de ninguna de las maneras posibles. La persona que te ame debe hacerte llorar solo de dos maneras, de risa y felicidad.

Mi relación con esta chica acabó un año y medio después, no estoy muy seguro, pero si recuerdo que fui yo quién dio el paso para romper la relación. Mis motivos no los recuerdo exactamente, seguro que no por discusiones o infelicidades de ninguno de los dos. Tuvimos desacuerdos pero sin nunca perdernos el respeto, eso jamás. Pero ahora en la distancia pienso que fueron chiquilladas de la edad, aunque desde aquí le pido disculpas si se lo hice pasar mal. Nunca se pasa bien en esos momentos ni son fáciles de gestionar a nivel emocional.

Volvimos a intentar vernos un tiempo pero ya no fue lo mismo. Ella estaba en la universidad, yo había empezado a trabajar. Teníamos nuevas amistades, inquietudes que no eran compartidas y se apagó la relación.

Era y es una chica fabulosa, en alguna ocasión nos hemos visto y siempre nos saludamos. Ella se casó con un chico que conoció en la facultad y por lo que sé, están genial los dos. Cosa por la cual me alegro de todo corazón, de veras.

Las relaciones deben ser siempre muy sanas por ambas partes. Para crear unos cimientos sólidos de confianza y respeto mutuo. No debes de consentir nunca que te humillen, maltraten o anulen por el simple hecho de que es la persona que amas y la que se «supone que te ama». Jamás de los jamases.

Este tema es delicado y volveremos en algún momento sobre él otra vez con más profundidad. Tengo una etapa de crisis con respecto a una relación de algo más mayor. Ya te lo contaré.

Bueno nena, papá te ha contado sobre su primera amor correspondido o novia. Espero también hayas disfrutado de ese primer amor o aún lo conserves, ante todo, vívelo al máximo. Si sale o te ha salido bien, genial y si ha salido o salió mal, no importará, lo que sí importará será lo que aprendes en el camino, ya que siempre te ayudará a crecer.

Recuerda esto siempre: «Unas veces se gana y otras, se aprende». Nunca lo memorices en la mente con la palabra «error». Utiliza mejor la palabra «Enseñanza o Aprendizaje», psicológicamente es mucho mejor y siempre debes de verlo desde un puto de vista constructivo, ¿vale? ¿Me lo prometes? Sé que lo harás.

Te amo nena desde donde esté en este momento. Disfruta y se feliz.

 

¡Primera crisis existencial a los 15 años!

Hola nena, ¿qué tal te está yendo?

Hoy quiero hablarte de mi primera crisis existencial. Si, has leído bien, «primera» pues he tenido varias. Aunque esta primera fue leve no deja de ser importante. Todas son importantes, sobre todo en el momento que ocurren. Ya te contaré en otro post.

Si has ido leyendo este blog desde la primera entrada que hice, habrás observado que estoy llevando un orden en la línea cronológica de mis vivencias. He creído conveniente hacerlo así para que puedas ir haciéndote la idea de como ha ido evolucionando papá y también para que me sirva como guía a la hora de contarte mi historia. Recuerda que no llego ni a escritor aficionado y puede que notes que a veces mis ideas se mezclan un poco conforme te las cuentos. Ten paciencia con papá, jejeje. Siempre te escribo desde el corazón e intento que lo que te cuento te ayude en alguna faceta de tu vida.

Esta crisis existencial ocurrió con 15 años, estando en 2º de BUP, ¿el motivo? Los estudios. Expresamente con la asignatura de Física y Química. Ya sé lo que me vas a decir: ¿Una asignatura y te genera una crisis? Ahora te digo que no es motivo suficiente para ello pero ocurrió. Digamos que fue la gota que colmó el vaso. Y el contexto te lo plasmo rápido.

Falta aún de madurez, 15 años dedicados solamente al estudio, dudas en lo que deseaba estudiar, ganas de saber lo que era trabajar pues creía que era la solución y una asignatura que se me cruzó no por no ser capaz de aprobarla, sino por bloqueo. Lo mezclas todo, lo agitas y ¡boom! jajaja.

Se lo conté a los abuelos y me encerré en la idea de que no iba a ir más a las clases, que quería trabajar, que no quería terminar el curso ni el BUP. Falté dos días, creo recordar, o a lo mejor tres, quédate con la idea de que fueron pocos días. Costó que se me pasase pero regresé a clase. Terminé el curso aprobando todas las asignaturas menos dos, Inglés y Física y Química. Esta última la aprobé en septiembre.

Las crisis se superan siempre enfrentándose uno mismo a ellas con decisión y coraje. Aún recuerdo las palabras de la Abu para convencerme, jamás se me borraron de la cabeza. Me dijo: «En la vida hay obstáculos que tendrás que superar, ahora es una asignatura, y el cómo te enfrentes a ellos, marcará tu vida. Puedes rendirte o puedes demostrarte y demostrarle a esa profesora que tú eres más grande que una nota puesta en un folio de examen. Hasta que llegues a estudiar lo que deseas, tendrás que estudiar asignaturas que no te llamen la atención o incluso que no te valgan para nada. Pero esos son los obstáculos que hay que superar. En la vida, no hay exámenes de recuperación como en el instituto. Si te dan una segunda oportunidad, cógela y mejora la primera siempre. Y siempre es siempre. Termina el curso, que estás a finales del segundo trimestre, y el verano lo dedicas a pensar si matricularte en 3º de BUP».

La Abu no era filósofa ni tenía estudios superiores pero te ponía los pies en el suelo rápido y veloz, jejeje. Gracias a que le hice caso en ese momento y a aquella charla me encuentro donde estoy hoy. Si, donde estoy hoy pues todo tu pasado te da forma. ¿Quién sabe qué hubiera ocurrido? o ¿cómo sería este presente?

La resolución de problemas o crisis lo veo como niveles de madurez o niveles de capacidad resolutiva. Por ejemplo, cuando eres un niño y te dan un helado eres el más feliz del mundo. Imagina que se te cae al suelo, ahora lloras y estás tristes por no saber gestionar esa emoción de frustración y la situación. Si ponemos que ese niño está en un nivel 1 de gestión de crisis, una persona con 20 años está para ese problema, pongamos, en un nivel 10 pues sabrá como solucionarla sin causarle la menor frustración. Esto es lo que me ocurrió a mi. Tenía un problema en un momento en mi vida para el que no estaba preparado emocionalmente y no sabía como resolverlo. Podía haberme rendido y mirar para otro lado, o echarle valor e intentar solucionarlo superando los exámenes y acabando lo que me había comprometido a acabar. Ahora puedo decir que fue leve o muy leve y que me ayudó a crecer.

De eso se trata, de intentar crecer y madurar aprendiendo de todas tus vivencias y facetas de tu vida para que en los momentos de crisis que puedas llegar a vivir, pues llegarán, seguro que llegarán, los aceptes de la mejor manera posible, tengas herramientas emocionales e intelectuales para superarlos y salgas fortalecida y más sabia de todos ellos.

Bueno, pues hasta aquí esta primera crisis existencial de papá, que como ya te decía, no ha sido la única ni grave. Te voy a dejar un ratito y ahora vuelvo, ¿vale nena? Te amo desde donde esté en este momento. Disfruta y se feliz.

 

¡¡¡Y llegaron las artes marciales!!!

Hola nena, te voy a contar una etapa muy friki que tuvo papá. Las artes marciales.

Quiero hablarte sobre ella porque marcó mi etapa de jovencillo y duró hasta bien entrado los 19 o 20 años. En el post papá y de pequeño, ¿qué? Te conté que la Abu me apuntó a karate de pequeño y que no me enganchó. Pero es curioso como recuerdo el momento que me engancharon las artes marciales, después de tantísimos años.

Verano con la familia en el piso del pueblo de Rota (Cádiz). Por aquel entonces los entretenimientos de las tardes eran jugar a las cartas, jugar al «puntillón» (Se trataba de un clavo de hierro de unos 15 cm, el cual había que clavar en la arena tirándolo de diferentes formas y en un orden establecido. Si en una de las tiradas no lo clavabas, le tocaba al siguiente. Cuando te volvía a tocar, empezabas desde la última forma en la que habías fallado. Ganaba quien conseguía clavarlo de todas las formas primero), palas de tenis, hacer crucigramas, leer revistas de cotilleo que compraban los mayores. Y un día me compré dos revistas: Dojo y Cinturón Negro. En la de Dojo venía un especial de Bruce Lee, un icono de las artes marciales el cual ya había fallecido y que era toda una leyenda. Fue creador del arte marcial o disciplina del Jeet kune do. Me entusiasmé tanto con todo lo que leí que cuando regresamos a Alcalá, busqué donde apuntarme para practicar.

Había un gimnasio detrás de mi colegio que impartían Yawara-Jitsu, una disciplina de defensa personal que utilizaba un pequeño palito, del tamaño de un bolígrafo, para mientras luchabas punzar en puntos vitales del contrario. No era muy conocido, pero era lo que encontré. Estuve poco menos de un año. Todo ello acompañado de toda la lectura relacionada con esta temática que podía conseguir. Luego pasé, cuando estaba en 2º de BUP, a apuntarme a otro gimnasio donde empecé con el Full-contac, karate y lucha libre olímpica. Sí, todo a la vez. Ya te comenté que fue una época muy friki para mi.

Toda mi vida giraba entorno a entrenar artes marciales, leer de artes marciales e intentar asimilar y aplicar principios de filosofía oriental a mi vida (algo de esto último aún perdura).

Tenía toda la habitación empapelada de posters de artistas marciales, de kung-fu, karate, kendo, kick-boxing, aikido, etc. Lo normal era tener posters de motos, coches, aviones, artistas de rock, pues nada, yo tíos con quimono, dando patadas al aire o dándose de guantazos con otro, jejejeje.

Pregúntale a la tita Carmen o a la Abu como recuerda esa etapa mía, te vas a reír mucho, jajjaja. Me ponía a decirle: Canme (no es una errata, así llamaba a la tita de pequeños) mira lo que hago, no te muevas. Y comenzaba a dar patadas y golpes al aire muy cerca de ella para sacarla de sus casillas…jejejej. La tita comenzaba a gritar y a llamar a la Abu: ¡Mamaaaaaaaaa! ya está el niño otra vez, no me deja en paz -mientras yo seguía mi exhibición de golpes cerca de ella pero sin llegar a tocarla nunca-. Reconozco que era un poco, hablando de forma vulgar, «mosca cojonera» con ella.

Hay una técnica, algo dura, para endurecer los huesos de las tibias y de los antebrazos. Se trata de golpear varias veces un pequeño tubo hueco de acero colgado de una cuerda dándole patadas y golpes con los antebrazos y, a continuación, hacer lo mismo pero con un pequeño palo de madera. Terminas insensibilizando las zonas donde golpeas. Pues después de eso, me llevaba todo el día dándole golpe a los muebles y a las esquinas de la casa, jajaja. La Abu al principio siempre estaba diciéndome que me iba a hacer daño, pero al cabo de un tiempo desistió y empezó a decirme que iba a romper los muebles, jajaja.

El tema de películas orientales o «de chinos», como decía la Abu, eran también para caerse de espaldas. Me las veía todas y a todas horas. Jacki Chan era mi artista de cine preferido, pero ya te digo que me las veía todas. Jet Li, Jean Claude Van Damme, Steven Seagal, y un montón de artistas desconocidos.

Al siguiente verano de empezar con el Full-contac conocí en Rota, donde veraneábamos con la famila, una pandilla de chavales y chavalas. Y la casualidad que dos de ellos practicaban artes marciales. Jose Ramón (Joserri) hacia taekwondo y Rubén, una disciplina extraña de kung-fu cuyo nombre sonaba como: «Engoro mi chaoling chuan» o algo parecido. Nunca supe como se escribía ni lo encontré en internet. Congeniamos muchísimo y empezamos a vernos todas las tardes para entrenar en una zona de dunas de la playa.

Al poco tiempo, nos presento Rubén a José María, su maestro de kung-fu. Él era de Rota así que sin ningún problema empieza a enseñarnos a los tres en la playa dos tardes a la semana durante todo el verano. De Julio a finales de Agosto practicando Kung-fu, para mi era toda una pasada. Como si de una película se tratase. Esto duró tres veranos, aunque Rubén solo estuvo los dos primeros. Joserri y yo si continuamos uno más hasta que ya la edad y por falta de disponibilidad de José María, nos hizo dejar de entrenar con él.

A Rubén le perdí el contacto pero con Joserri me une una amista auténtica de verdad. Aún nos llamamos por teléfono. Hemos estado en su boda, bautizo de sus tres hijos, comuniones. Intentamos vernos durante el año alguna vez o cuando vamos a Rota, intentamos coincidir. Es un tipo estupendo y Libia, su mujer, también. Como curiosidad, cumple años el mismo día que papá. Fué el primero que conocí que cumplía el mismo día del año que yo, jejeje.

Esta etapa la disfruté muchísimo pues fue transcurriendo a la vez que mis vivencias en el Instituto (por si no te lo he comentado, es donde estudiaba el BUP y COU). Tengo fantásticos recuerdos y amigos de aquella época con los que aún mantengo contacto.

Aún tengo pendiente retomar la práctica de un arte marcial que siempre me llamó la atención pero que siempre pospuse, el Tai-chi.

Bueno preciosa mía, tengo que dejarte por hoy. Te quiero infinito desde donde esté en este momento, no lo olvides, ¿de acuerdo?.